Yo desde luego a aquí no volveré jamás. El propio recepcionista me amargó la estancia el de gafas y barbita. Vamos por pasos, el hotel carece de aparcamiento, tiene unas pocas plazas que no dan ni para el personal de trabajo, así que aparcar será toda una aventura. La comida es escasa, mala y repetitiva, aunque también por lo que estás pagando que esperabas. Pero la joya de la corona es el recepcionista, te recibe con una sonrisa y muy amable, estaba delante el jefe o encargado, desde ahí ya te habla como un cerdo, incluso ha sido borde con los niños... Mientras abrían la piscina colocábamos las toallas desde el cristal y fue capaz de quitárnoslas y dejarnos sin hamacas. En cuanto entregas las llaves olvídate de disfrutar de la piscina, te dice en tu cara que tienes que irte y te pide las pulseras. Aaah! Y que no se me olvide, a mí hija la echaron del snack por no saberse su número de habitación pese a tener la pulsera y solo 8 años, no quiso entrar mas... Lo mejor el socorrista cubano, muy cercano y amable... Pero el trato con el recepcionista ha sido de película, que agradezca que fui con los niños...
Stay in the hotel: September 2025